INGOT: una solución concreta ante la inseguridad

CARAS – 10 de septiembre

¡Cuidemos nuestros valores y a nuestras familias!

Desde su visión, ¿qué panorama enfrentan las personas hoy?

La ola de inseguridad actual obliga a adoptar soluciones profesionales para el Resguardo de Valores y la seguridad de los seres queridos. Son varias las preocupaciones que tenemos los argentinos, sobre todo en estos tiempos de gran incertidumbre. Pero hay dos que destacan: la inseguridad y dónde resguardar nuestros valores.

Lo poco o lo mucho que hayamos logrado con el esfuerzo de nuestro trabajo queremos y tenemos el derecho de protegerlo. Los datos de inseguridad son preocupantes, el tema se ha vuelto a instalar fuertemente en los medios de comunicación en las últimas semanas y todos los días se ven hechos delictivos cada vez más graves.

Si bien la situación es muy dispar en todo el territorio argentino, lamentablemente es una constante en aumento y las perspectivas muestran un panorama no muy alentador. Tanto el conurbano como en la Ciudad de Buenos Aires, los ciudadanos están cada vez más preocupados; los pueblos del interior también han perdido esa tranquilidad que les permitía dejar las puertas de las casas abiertas o las ventanas sin rejas.

Las entraderas a los hogares, cómo sucedió en La Plata y Mar del Plata en la última semana, al igual que los frecuentes robos, incluso en Barrios Cerrados o en edificios de los barrios más exclusivos, afectan, cada vez con más frecuencia, a nuestras familias. La pandemia y sus consecuencias económicas, como la falta de trabajo, la imposibilidad de realizar changas, el cierre de negocios, libertad de presos y el alarmante aumento del narcotráfico, están desarrollando un ámbito propicio para más hechos delictivos.

La situación es claramente descripta en los dichos de varios funcionarios como el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, gobernadores, intendentes, referentes de organizaciones sociales y hasta el jefe de Gabinete Nacional, que fue contundente al mencionar “que la inseguridad no es una sensación sino una realidad”. Un paso importante, un cambio de discurso, necesario para abordar la problemática y comenzar a buscar una solución. La creciente inseguridad requiere pensar mejor el Resguardo de Valores.

A la inseguridad hay que sumarle la desconfianza que muchos argentinos tienen a diversas instituciones y gobiernos, justificada en gran medida por nuestra propia historia, que lleva a tomar la decisión errónea de guardar el resultado de años de trabajo y esfuerzo, en lugares no diseñados para tal fin. Entre ellos, nuestros propios hogares, oficinas o comercios; todo resumido en el concepto de… “lo guardo bajo el colchón”.

Este contexto ha llevado a que varios empresarios, a lo largo de los últimos años, hayan tenido una lectura clara y buscado una solución. Han desarrollado servicios acordes a una necesidad insatisfecha, brindando espacios especialmente diseñados para paliar las causas de dichas preocupaciones. Así surgen las empresas privadas de Resguardo de Valores que llegaron para cubrir la demanda no satisfecha del sistema bancario.

Estos desarrollos tuvieron sus inicios luego de la crisis del 2001, mediante Mutuales o Cooperativas Agrícolas del interior que generaban espacios de resguardo para sus asociados. Luego, ya en 2012, en Córdoba comenzaron a desarrollarse empresas con un grado de profesionalismo mayor y recién en 2014 en la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe se institucionalizó el rubro, incorporando nuevas tecnologías y servicios.

A fines del año pasado el mercado cambió y se dio un nuevo paso con el nacimiento de un importante jugador: INGOT “Vanguardia en Resguardo de Valores”, que incorporó mayor innovación, seguridad, calidad de atención y servicios.

 
¿ Por qué la gente debería confiar en Ingot?

Porque INGOT brinda soluciones específicas, para mercados y necesidades puntuales hasta ahora no satisfechas, como ser Bóvedas para Individuos, Empresas, Arte, CriptoWallet y sucursales con Bóvedas Automatizadas (i24 by INGOT y STRÖM INGOT en Punta del Este) abiertas al público con la posibilidad de operar las prácticamente las 24 hs los 365 días del año. Y se agregaron otras diseñadas para urbanizaciones privadas bajo la marca i24 by INGOT Country, acercando al usuario la mayor innovación en resguardo de valores.

 
Cajas de seguridad en instalaciones de INGOT

Este crecimiento y desarrollo ha venido para quedarse, siguiendo así una tendencia internacional, donde empresas privadas, 100% especializadas en el Resguardo de Valores, brindan una solución única. Colaboran así con un cambio cultural que, más tarde o más temprano, debe darse en la Argentina: los valores NUNCA deben estar en nuestras casas, oficinas, comercios o fábricas.

Dinero, alhajas, relojes, documentación, escrituras, pendrives, cuadros o cualquier objeto de gran valor económico o sentimental, debe estar al resguardo, fuera del alcance del delincuente.

Si logramos cambiar nuestra cultura, con el tiempo se generará un efecto disuasivo y el delincuente sabrá que no encontrará en nuestras propiedades objetos de valor. Así se protegerán no solo dichos valores, sino algo mucho más importante, como son nuestra integridad física, nuestras vidas y las de nuestros seres queridos.

Hoy el mercado ofrece alternativas serias. Si bien INGOT ha tomado la delantera por su nivel de servicio, seguridad e innovación, pronto surgirán nuevos jugadores, que espero sigan elevando la vara de seguridad, profesionalismo y excelencia en la calidad de servicio. El servicio de Resguardo de Valores y Alquiler de Cajas de Seguridad Privadas, es una realidad que seguirá creciendo, una solución única y de calidad para una problemática significativa, accesible para todos aquellos que comprenden la importancia de tomar la decisión correcta al momento de pensar cómo proteger sus valores y, en consecuencia, a sus seres queridos.

Terminar con la inseguridad va a llevar mucho tiempo, tomar la decisión correcta de cómo proteger nuestros valores y a nuestras familias, sólo minutos.

La demanda de cajas de seguridad no bancarias ya subió 30%

El Cronista – 16 de septiembre

Las empresas del sector planean abrir más sucursales y diferenciarse de la propuesta de los bancos, a medida que surgen nuevos jugadores. ¿Cuánto cuesta el servicio?

Se disparó un 30% la demanda de cajas de seguridad extrabancarias desde el inicio de la cuarentena y, a diferencia de otros sectores en crisis, el resguardo de valores vive un boom. Todo indica que el mercado local seguirá en auge, sumado al anuncio del súper cepo.

El mayor interés por el servicio propicia el desarrollo del negocio: con bóvedas llenas y listas de espera en algunos casos, los principales jugadores del rubro se expanden con nuevas sucursales y más empresas se suman al segmento para darle pelea a la banca.

A Hausler, pionera en el sector desde 2014, le creció un 20% la contratación del servicio desde fines de marzo hasta la actualidad. “La demanda se sostiene desde las PASO y las elecciones presidenciales de octubre, cuando se duplicaron las consultas. Esperamos cerrar 2020 por encima de 2019, un año récord para nosotros”, afirma Jorge Gatto, CEO de la firma, con más de 7000 clientes y cuatro sucursales en el microcentro (Florida y Paraguay), Belgrano, Pilar y Córdoba.

Casi no hay disponibilidad en Hausler y ya hay lista de espera. “El nivel de ocupación es del 90%. A su vez, las cajas de los bancos están llenas, no hay lugar. Crece la preocupación de la población por resguardar sus valores”, describe.

La empresa acelerá el plan de expansión para el próximo año y abrirá nuevos espacios. “Convivirán algunos tradicionales con otros robotizados, un concepto novedoso en el mundo, con tecnología y operatividad modernas y eficientes”, adelanta el ejecutivo, y añade que hoy es la empresa con mayor capacidad instalada en la región.

En 2019, Juan Piantoni, uno de los fundadores de Hausler hace seis años, invirtió $ 200 millones en la creación de Ingot, una compañía que ahora le disputa el liderazgo a su predecesora.

Su casa central está ubicada en la Avenida Corrientes, en una superficie de 1000 metros cuadrados con capacidad para 6000 clientes y cuatro bóvedas. Dos de ellas están dedicadas a la protección de obras de arte y criptowallets, con espacio para pinturas, esculturas, billeteras para criptomonedas y sus respectivos dispositivos electrónicos.

“La demanda continúa en alza desde el cambio de Gobierno. En el aislamiento, aumentó un 30% y las consultas se incrementan día a día. Recibimos entre 300 y 400 visitas por día en la página web. Existen más de 1 millón de potenciales clientes que desean resguardar sus valores de manera privada”, analiza Piantoni.

La compañía tiene en carpeta la apertura de dos nuevas sucursales antes de fin de año en la provincia de Buenos Aires y el interior del país. “Incorporaremos un sistema de bóvedas automatizado”, anticipa, y añade que “las previsiones macro no son alentadoras y la gente se inclinará por opciones alternativas para conservar sus activos”.

Aunque en la Argentina la prestación del servicio es incipiente, en otros países la industria ya es madura y los referentes se ilusionan con la tendencia creciente de proteger activos por fuera del sistema bancario. “El fenómeno crece a nivel mundial. Por ejemplo, en Inglaterra ya hay 33 empresas como la nuestra”, asegura el CEO de Ingot.

Con precios similares a los de su competencia bancaria, el sector busca diferenciarse de la oferta tradicional con más prestaciones y tecnología de avanzada en su seguridad. Entre sus ventajas, sobresalen un horario de atención más amplio que el de los bancos y un plazo de contratación flexible.

Hausler opera de 9.30 a 18.30 horas de lunes a viernes y sábados de 10 a 14 horas, pero en la cuarentena tiene horarios restringidos. Ingot abre de 9.30 a 18.30 horas en la semana (ahora cierra a las 17 horas) y de 10 a 14 horas los sábados (sin cambios durante el aislamiento, al igual que Hausler). En cambio, en las entidades tradicionales, la franja horaria se reduce de 10 a 15 horas de lunes a viernes.

El alquiler puede pactarse por unos días, semanas o meses; mientras que en los bancos, generalmente, los contratos son anuales. “Para abrir una caja, solo hace falta presentar el DNI y un servicio a nombre del titular. Por el contrarios, los bancos exigen ser cliente”, sostiene Gatto.

Al ingresar a las sucursales, se deben atravesar hasta nueve niveles de acceso, como ocurre en Ingot. Estas instancias incluyen molinetes, puertas enrejadas, detectores de metales, sensores de movimientos y sísmicos, barreras infrarrojas e identificación personal con lector de huellas dactilares y reconocimiento facial y de iris.

Además, las compañías poseen personal de seguridad las 24 horas los 365 días del año, circuitos cerrados de cámaras con monitoreo remoto, sistemas de alarmas sofisticados y protección de datos personales encriptados.

Muchas de estas sucursales están ubicadas en edificios de oficinas, similares a otros, por lo que pasan “desapercibidos”, y reducen los riesgos de posibles salideras.

Como valor agregado, los clientes disponen de amplias salas de reunión para efectuar transacciones. “Ya se firmaron más de 4000 escrituras en nuestras oficinas”, dice el CEO de Hausler.

Los precios están en línea con los importes de los bancos. La caja más chica de Hausler, de 10 x 15 x 40, tiene un costo mensual de $ 1300 con IVA incluido. La que le sigue, 10 x 15 x 60, sale $ 2100. En Ingot, el servicio se abarata en contratos más largos. La caja más pequeña, de 10 x 15 x 60, cuesta $ 3320 por 48 horas. Por mes, asciende a $ 5534 (con una cobertura de u$s 50.000) y $ 6159 (por un monto de u$s 100.000). De forma anual, la primera cuesta $ 22.138, mientras que la segunda sale $ 29.638. En el BBVA, una caja de 10 x 15 x 50 tiene un valor mensual de $ 1869.

Con el crecimiento de la industria, aparecen nuevos jugadores. En el sector, comentan que en los próximos meses surgirán dos nuevas compañías. También crece la oferta fuera de Buenos Aires, con propuestas como la de Blinbox en Córdoba y Seguranza en Santa Fe.